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El
final de la fiesta
El Entierro de la Sardina es una manifestación de gran
participación popular que se desarrolla para cerrar
el ciclo de las festividades carnavalescas. Consiste en una
parodia en la cual se simula el paso del entierro de una sardina
por las calles del pueblo. Todos los personajes se reúnen
en casa de algún vecino, donde un grupo de mujeres
deberá vestir y maquillar a los pícaros hombres
que harán el papel de viudas de la Sardina. La procesión
está encabezada por un Fiscal cuyo papel consiste en
despejar las calles del tránsito de carros para que
el resto del cortejo pueda movilizarse. Los siguen el Sacerdote,
el Monaguillo y el grupo que conduce la carroza fúnebre,
fabricada con una estructura de madera adornada con palmas,
flores y ofrendas, en cuyo interior se encuentra la figura
de una Sardina hecha de cartón pintado y escarchado.
Las viudas van atrás, confesando sus pecados carnales
ante el falso Sacerdote y lamentando la muerte de la Sardina
con gritos y llantos fingidos. El personaje del Diablo intenta
obstaculizar el paso del entierro para sacar a la Sardina
de sus andas y raptarla, pero un supuesto grupo de policías
fingirá mantener el orden hasta llegar a la plaza,
donde se intensifica la euforia colectiva. El recorrido por
el pueblo culmina con un paseo por la avenida que bordea el
mar, donde al anochecer lanzarán la Sardina ante el
clamor de las viudas, para devolverla al agua y cerrar así
el ciclo carnavalesco hasta el próximo año.
Significación
social
En un principio, esta antigua celebración se estableció
por motivos religiosos, ya qué originalmente el día
de inicio de la Cuaresma se acostumbraba enterrar un costillar
de cochino, al cual se le daba el nombre de sardina, para
simbolizar la prohibición de comer carne durante
esos días. Hay quienes aseguran que en el pasado,
el Entierro de la Sardina era un ritual para atraer la abundancia
de la pesca y la fertilidad de los animales, ante un nuevo
ciclo de producción. El Carnaval es tiempo de libertades,
de hacer todo lo que normalmente está prohibido,
y el Entierro de la Sardina no escapa a esta condición
pues también tiene características de irreverencia,
inversión de roles y relajamiento. Es una oportunidad
propicia para expresar libremente y en tono humorístico
la crítica a las autoridades y normas sociales a
través de la sátira. Al lanzar la Sardina
al mar se cierra el ciclo festivo del Carnaval, para así
garantizar su repetición el próximo año.
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