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Llegué por
fin al puerto, pesquero de Cádiz. Pienso que gastaré
mucho dinero y tiempo, mas de lo que yo esperaba. Además
no se como justificar ante mí cliente, porque me temo
que no me va a creer y tampoco quiero darle muchas explicaciones
porque seguro que voy a ser objeto de burlas. Bien, obviaré
todos estos inconvenientes y pasaré a la acción.
De siempre las mejores informaciones se consiguen en los bares,
así que me acerqué al bar más próximo
al puerto, perdón al muelle, uno que se llama "Lucero"
y pedí un tubo, de cerveza, se entiende, pero el camarero
no lo entendió. Yo más o menos le expliqué
lo que quería y él con aire de suficiencia me
dijo: "a, usted lo que quiere es un bó".
Joder, no sabia yo que también tenían un idioma
particular los gaditanos.Me acomodé en la barra del
bar y puse la oreja atenta a lo que allí se cocía.
Me acerqué la cerveza a los labios, tomé un
trago largo y de pronto escuché la palabra mágica:
"picha".¡ Dios!, por fin la suerte me vino
de cara. Casi no podía creérmelo. Me atraganté
con la cerveza, me puse perdido, pero merecía la pena.
Había encontrado a la persona que estaba buscando.
Bendita suerte la mía, Con disimulo me acerqué
a los dos hombres que charlaban de un tema que no comprendía,
pero tenía que ver con la música, con los coros
y con un jurado, que por lo visto no tenía ni idea.
Gente, sin duda muy creyente, aunque mal hablados, eso si
se escapaban de vez en Cuando, demasiado de cuando en cuando,
palabras mal sonantes, que no creo que deban reproducirse
aquí, pero a mi lo que me interesaba que uno de ellos
fuera el "picha". y para asegurarme que ese era
el tipo que buscaba, pedí otro "bó"
y pegué la oreja a la conversación. Efectivamente
a lo largo de la conversación, uno de ellos, un tipo
bajito, 1,65metros, no más, moreno. 40 años,
delgado, que no tenía ni media bofetada, era llamado
constantemente "picha" por su compañero de
conversación. Jóder, pensé, Dios le da
pañuelos a quien no tiene nariz, No se si lo captan
ustedes porque aquel tipo se estaba trajinando a la mujer
de mi cliente y aunque esté mal decirlo, porque soy
un profesional, es una hembra de bandera. No me extraña
que a ese tipo le dijeran el???"picha" porque sin
duda era lo único bueno que tendría. Bueno,
bueno, que me desvío de la trama. Había dado
con el individuo y eso era lo importante. Esperé tranquilamente
a que acabaran la conversación y seguí al "picha"
con la idea de abordarlo solo y sin testigos. Y ocurrió
un caso hasta ahora inédito en mi dilatada carrera.
Se encontró con un amigo suyo y al saludarlo le dijo:
¿Qué pasa "PICHA"?, y el otro le contestó:
muy bien ?picha", ¿y tú?.,Si, efectivamente;
había dos individuos con el mismo alias y a decir verdad,
este segundo tipo tenía más planta de amante
que el enano de antes, pero en esto de la investigación
nunca se puede descartar a ningún sospechoso. Lo malo
de todo esto es que ahora tendría que doblar mis esfuerzos
y hacer seguimientos alternativos. para comprobar cual de
ellos era el verdadero amante.Opto en principio por seguir
a este último ya que lo veo con mejor planta. pero
sin descartar, como buen profesional que soy, al tipo enano.
El Individuo toma un autobús y entabla conversación
con un conocido suyo al que llama "quillo". ¡Dios!
Esto se complica a cada paso, Ahora tengo a dos???"pichas",
y a un???"quillo". Mi instinto de detective me dice
que estoy siguiendo una pista falsa. Empezaré de nuevo:
así que vuelvo al bar, del "muelle" y le
pregunto al camarero si conoce a un tal Manuel Ramírez
que trabaja en el puerto. Me dice que con esos datos no le
suena y que además El Puerto le queda algo lejos. Caigo
entonces en la cuenta y rectifico diciéndole que donde
trabaja es el "muelle". No cae. Le digo entonces
que le conocen con el apodo de "picha" y también
con el de "quillo". El tipo del bar se carcajea
en mi cara y me aclara que aquí todo el mundo es "picha"
y "quillo???. La policía, sin duda, aquí
lo tiene complicado.,Te estás luciendo Mikel, me digo
para mi. Otra carcajada, no obstante el camarero me dice que
pregunte por "Paco el bigote" que en el muelle es
el que contrata a los estibadores. Después de darle
todos los datos de que disponía sobre el tal Manuel
Ramírez, que según tenía entendido trabajaba
en el muelle y que durante seis meses trabajó en el
puerto de Bilbao, lo de los apodos lo omití, porque
con el cachondeo del camarero ya tuve bastante, aquel me contestó
de mala gana. que ya no trabajaba allí, que según
tenía entendido ahora trabajaba en la Residencia? Yo
le pregunté que ¿en cuál residencia?.
El contestó, con menos ganas que antes, que en cual
iba a ser, joé, pues en la Residencia. Era ya tarde
y como la verdad, había conseguido bastante información,
volví al hotel a comer. Lo de la residencia lo dejaría
para más tarde. Pensé que era buena idea tomar
pescado para el almuerzo, que aquí lo habría
de haber bueno con tanta costa, así que le pregunté
al camarero que si tenía pescado. Él me contestó
que tenía unas "zapatillas" muy fresquitas.
A mí, sinceramente, me importaba poco lo que calzaba
el fulano. Yo lo que quería era comer y además
no sabía a que venía aquello de las zapatillas.
El tipo me estaba chuleando o tendría medias una zapatería
con algún cuñaaaaaaaao y me hacia la propaganda.
Obvié el comentario e insistí en lo del pescado.
Pero el camarero volvió con lo de las zapatillas frequitas.
Puse mala cara y el camarero debió notarlo, porque
rápidamente me aclaró que en Cádiz se
les llama así a las doradas. Gente rara esta de Cádiz.
No hay Dios que las entienda con lo que corren hablando, con
las de palabras que no pronuncian y con las que pronuncian
a medias.
Y para colmo le cambian el nombre
a las cosas. Luego dicen que el euskera es difícil.
No, euskera fácil, gaditano difícil., Después
de una buena siesta reparadora, volví al trabajo.
Tendría que averiguar a qué residencia en
cuestión se refería "Paco el bigote".
Deduje sin duda que tenía que ser muy conocida, por
la forma con que el susodicho me dijo: "cual va ser,
joé, pues la residencia ". Perspicaz que es
uno.En la misma recepción del hotel me dieron la
información que necesitaba. La Residencia estaba
a cien metros del hotel. Un paseo siempre vendría
bien, pero llevaba cierto tiempo andando y no encontré
ninguna residencia. Pregunté a un transeúnte
y me contestó que la había pasado, que estaba
a dos bocacalles. Así que volví sobre mis
pasos, pero yo no encontré ninguna residencia. Volví
a preguntar. ¿ Por favor la Residencia? Pues eso
que tiene usted ahí delante. Pero ... ¡¡Eso
es un HOSPITAL!!. Aquí le decimos la Residencia,
me contestó la señora y se quedó tan
tranquila y de camino me echó una mirada como diciendo..."
pareces tonto".
A partir de ahora no volverá
a caer en estas artimañas,'porque para mí???
esta a claro que hay, algún tipo de complot, y entre
todos los gaditanos intentaban marearme con nombres equivocados
a cosas que solo pueden tener un nombre, Investigué
en el hospital y saque un dato importantísimo, allí
trabajaba desde hacía dos meses un tal Manuel Ramírez
que estuvo un cierto tiempo en Bilbao, según todo
ello me confirmó un celador de la Residencia. No
pudo decirme su dirección concreta, aunque me dijo
que vivía por la Plaza de Toros. Iba, a pesar de
la cantidad de datos ,incorrectos, cercando al sospechoso,
Dar con la Plaza de Toros sería tarea simple. Eso
pensé, pero hasta el día de hoy, y llevo quince
días aquí, no, he conseguido dar con ella.
Y tiene que estar ahí, porque una Plaza de Toros
es una Plaza de Toros y a eso no le pueden cambiar el nombre.
Además a todo el que le pregunto me dice que "dos
calles más pallá" o una "mijita
más palante". Luego eso confirma mi teoría:
hay una Plaza de Toros. Todos me hablan de ella, pero yo
no la encuentro. Me estoy ó me están volviendo
loco; Definitivamente dejo el caso y como dicen aquí
me guannajo, me las piro pa BILBAO.
PD: El hijo de Manuel Ramírez,
para mas INRI, estudiaba en el Hospital de Mora, y tras
los 15 días también me fue imposible encontrarlo,
ya que debido a mis experiencias pasadas, yo buscaba una
residencia creyendo que el niñato de los cojones
estudiaría medicina o enfermería o algo parecido,
pero nunca, repito, nunca, pude imaginar que lo que el señorito
hacía eran empresariales!! (Dato que me confirmaron
tras mi llegada a Bilbao).
Agur
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