Autor:
Javier Osuna García
"La copla del
carnaval gaditano no tiene nada que ver con el flamenco,
pese a ser una creación auténticamnete popular
que nace en el seno de una ciudad tan vinculada al cante.
Por el contrario, tiene características en todo distintas.
La piemera y más acusada de todas, la de cantarsse
en coros conjuntados a varias voces, algo inusitado dentro
del individualismo del folklore andaluz. (...) Los instrumentos
de que se sirven los comparsistas son instrumentos totalmente
extraños al folklore andaluz."Así de
tajante se manifestaba Ramón Solís en el encabezamiento
de uno de los primeros trabajos historiográficos
que , sobre el carnaval gaditano, se escribieron y "sin
duda el primero de alcance nacional" - leemos en el
prólogo de su segunda edición -. Trabajo que
fue punto de partida indiscutible para muchos en el campo
de la investigación carnavalesca, por la revelación
importante de antecedentes históricos (hasta entonces
desconocidos) y también por tener una mayor difusión
que la que tuvieron los estudios carnavalescos que le precedieron.
Esa "mator penetración investigadora" de
Solís, en palabras de José Marchena, avalaron,
posteriormente, una cuidad segunda edición, aumentada
con el aporte de material gráfico y con preámbulo
porminente de Fernando Quiñones.No menos tajante
y en extremo parecido, se pornuncio Ricardo Moreno al encabezar,
igualmente, su primera biografía sobre una de las
figuras cumbres del carnaval gaditano:"Pese a la gran
vincualción historica y tradicional que Cádiz
tuvo siempres dentro del campo andaluz, el folklore carncavalesco
gaditano, es algo original y único y totalmente distinto,
sin relación alguna con el primero. La principal
diferencia puede decirse que estriba en que el cante flamenco
es más bien serio y triste y el folklore carnavalesco
es un ingenio de gracia que se traduce en sus coplas cargadas
de ironía y de un gran sentido crítico..."En
similares términos se han manifestado otros investigadores,
como José Marchena Domínguez, al abordar este
mismo aspecto:"Resulta muy paradójico, como
ha hecho mella esta modalidad musical colectiva, en una
zona prolija de cantes "jondos" individuales (cante
flamenco y sureños) como en la ciudad gaditana y
su provincia.Las voces de estas agrupaciones van musicadas
a diferentes cuerdas lo que hace aún más distinta
del flamenco y además no define una música,
ni un tipo, ni un cante."Así fue visto también
por Alfonso de Aramburu en el año 1946, época
en la que , como es sabido, las agrupacones gaditanas continuaban,
todavía, amordazadas por la Orden del régimen
de la dictadura franquista, dándose la circunstancia
se ser este mismo autor uno de los impulsores decisivos
en el recuperación de la copla de carnaval a finales
de los años cuarenta:"... el tango no es flamenco.
Sus letras, su música no denotan nada de cante hondo.
El tango supone le coro, las varias voces altas o bajas.
(...) Lo que nos sorprende aún es lo bien que ha
podido anclar en el carácter andaluz, individualista,
tan poco propico para el cante de masas, Pero esa es otra
victoria de este pueblo que acoge y encaja las más
variadas influencias. Junto a esta expresión honda,
personal, del flamenco, esta otra del grupo, del conjunto,
que es naturalmente el único caso de coro de Castilla
abajo. (...) En medio de esta Andalucía de cante
jondo e individual ¿qué papel desempeñan
estos coros?..."Cinxo años más tarde
de escribirse lo anterior, apenas comenzados los 50, se
vuelva a insistir en los mismo. Ahora desde la Casa del
Almirante en un acto público de agradecimiento hacia
el que había sido gobernador civil de la provincia
de Cádiz, Carlos María Rodríguez de
Valcárcel, que sostuvo una favorable - y a la postre
determinante - actitud ante el resurgimiento de los clásicos
tangos gaditanos:"Algunos de los presentes tomaron
la palabra para resaltar la importancia y originalidad de
las coplas de Cádiz, que no tienen similitud con
cante alguno".Es espacio periodístico más
veterano y laureado de la Televisión Española:
Informe Semanal, dedicó, en el año 1977, su
primer reportaje monográfico sobre el carnaval gaditano
con motivo de la recuperación de la fecha tradicional
en aquellos tiempor de transición política.
El guionista de este prestigioso programa no escapó,
tampoco, a tan extendida opinión:"...El carnaval
es casi un hecho aparte. Las músicas populares del
carnaval no tienen nada dque ver con el flamenco; es más,
están en autentica contradicción: mientras
el cante flamenco es de un individualismo feroz, las coplas
carnavalescas son cantadas en grupo. Los instrumentos son
también totalmente extraños al folklore andaluz".En
el IV Seminario del Carnaval, celebrado en Cádiz
en noviembre de 1990, también quedó, igualmente,
expresada esta visión mediante las conclusiones de
la ponencia de Francisco González de Posadas:"...Debemos
concluir con una reflexión final que no debe hurtarse.
Lo flamenco y lo carnaval son cosas distintas, muy distintas;
y también distantes, muy distantes. En lo flamenco
destaca lo singular, lo individual, la verdad íntima
(anímica, afectiva, el sentimiento más radical,
el quejío, la angustia); En lo carnaval lo común,
lo colectivo, la mofa pública. Perspectiva de lo
intrinseco personal en un caso, perspectiva de lo extrínseco
y grupal en el otro. La comercialización y el éxito
social actuales de lo flamenco son ajenos a su esencialidad.
Lo carnaval es, prioritariamente gaditano; lo flamenco es,
fundamentalmente, andaluz. Aunque los dos sean, historicamente,
en medida importante, frutos del Cádiz tan singular
de los siglos XVII, XVIII Y XIX".Como se puede comprobar
en los textos anteriores, existe unanimidad de criterios,
por parte de la gran mayoría de estudiosos del carnaval
gaditano, en presentarnos al carnaval de Cádiz como
algo muy divergente del arte flamenco y sin conexión
alguna con "lo jondo". Estas supuestamente insalvables
diferencias entre dos manifestaciones folkloricas, como
son el cante flamenco y la copla del carnaval gaditano,
siguen siendo apreciadas, en la actualidad, por un amplio
sector de la opinión pública y se acrecientan
aún más en el seno de sus respectivas aficiones,
las cuales, a su vez y por ambas partes, esgrimen idénticos
argumentos que apelan a la "pureza" en defensa
de una posible contaminación musical externa.Aun
barruntando en el ambiente un difícil maridaje "flamenco-carnavalesco",
que puede prejuzgar la lectura de las siguientes líneas,
espero al menos que estas últimas ayuden a conocer
y a amar, algo más si cabe, a uno o a ambos fenómenos
musicales, de enorme singularidad, que tienen como común
denominador al ciudad de Cádiz y que se llaman: Cante
Flamenco y Copla de Carnaval.