Las agrupaciones ilegales ya tienen
su sitio en el barrio más antiguo de la ciudad. Improvisación,
desparpajo, gracia, arte en estado puro. Esto es lo que se respiró y se
vivió ayer en las calles del barrio del Pópulo. El segundo encuentro
Amoescuchá organizado por LA VOZ y el Consejo del barrio volvió a ser
todo un éxito de participación.
Pasadas las nueve de la noche, casi una treintena de chirigotas
ilegales y romanceros se repartieron por todas las esquinas y
callejuelas y comenzaron a interpretar sus repertorios en las pequeñas
cinco tarimas instaladas en distintos puntos del barrio para permitir
que los grupos pudieran ser visibles ante el gran número de asistentes
que se dieron cita en el evento.
Los aficionados se concentraron en torno a ellas, que por primera
vez en esta edición, fueron las grandes protagonistas de la jornada y
centraron todas las miradas del respetable. Sin orden y sin protocolo,
los grupos se movieron a su antojo por una zona sólo llena de esencias
carnavalescas y de buen ambiente.
En el barrio sólo se escucharon durante algunas horas coplas de
Carnaval y las carcajadas del respetable. El ruido de la música y de
las barras de los bares dio paso al verdadero Carnaval de Cádiz, el del
arte y la gracia. Y es que en esta noche de ilegales no faltó de nada.
Hasta la manzanilla para aliviar las gargantas de los protagonistas fue
cedida a las agrupaciones por gentileza de Bodegas Barbadillo.
Los corrillos de aficionados se fueron agolpando a medida que
transcurría la noche en todos los rincones, desde la Plaza de San
Martín, hasta el mismo Ayuntamiento, pasando por calles tan céntricas
como Posadillas, San Antonio Abad o Silencio, ideales para resguardarse
del frío y rodearse de amigos dispuestos a compartir una velada de
coplas. Allí, los grupos y los romanceros que se congregaron fueron
parándose sucesivamente ante el reclamo de un público exquisito,
empeñado en disfrutar de la fiesta en estado puro.
Allí estuvieron Los pájarosespino, El cuarteto bajo palio,
La famliia Reá saca a la niña a pasear..., El romancero
Mamá quiero ser artista y el de Salvador Fernández Miró,
la ilegal Como te coja tomato, el coro ilegal Donde digo
Bebo, digo Diego, Las chicas del pádel, Los que dan la
vueltecita, Marco Martínez de la montaña a la Caleta,
Los domingueros, Los tiquismiquis,
de Rota o Las ninfas por cojones, las
auténticas fueron algunas de las que no quisieron perderse
la única concentración de ilegales organizada en el Carnaval
e hicieron las delicias del numeroso público congregado.
Esencia carnavalesca
Los comerciantes del Pópulo también contribuyeron al espectáculo
y las puertas de sus establecimientos permanecieron abiertas durante
toda la noche, hasta que finalizó el espectáculo bien entrada la
madrugada.
Muchos de los pequeños empresarios saborearon una vez más la
iniciativa ya que la zona estaba llena de gente y las ventas de los
comercios también lo notaban. También fue una jornada festiva para los
integrantes del Consejo del barrio, orgullosos de ver las calles
repletas de público, de agrupaciones y de ambiente carnavalesco.
Entre los asistentes, se congregaron personas de todas las edades y
procedentes de distintos lugares de Andalucía que aprovecharon su
estancia en Cádiz para conocer otros aspectos de su fiesta y
disfrutaron, sobre todo, con la improvisación y las ganas de pasarlo
bien de las ilegales, así como personas vinculadas con la vida pública
de la ciudad.
El éxito del evento, organizado por LA VOZ y el Consejo del barrio
del Pópulo, y que también contó con la colaboración de ONO, se ha
convertido en un referente de la celebración del Carnaval en la calle,
ya que por segundo año consecutivo la iniciativa ha sido todo un éxito
de participación.